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Saltando las Vallas del Miedo

vallasEl miedo es nuestro maestro, es lo que nos muestra lo que hay que transcender en nosotros. Es de velocidad lenta y nos limita. Es el causante de que no manifestemos realidades deseadas, es el que nos mantiene en la zona de confort, esa zona que nos mantiene en un estado de mediocridad con la vida, donde seguimos haciendo lo mismo esperando resultados diferentes, o que se alineen los astros a nuestro favor o que Dios se apiade de nosotros.

El miedo es un “mal necesario”, antiguamente se “activaba” para sobrevivir ante  un peligro inminente, por ejemplo ante un animal con hambre, pero ahora los miedos son distintos, es a la vida, a lo nuevo, a lo desconocido. Lo que llamamos ego, que es nuestro yo inferior, le encanta tener el control, de esa manera gobierna la vida y se las sabe todas para disuadir a una persona  que no vaya por otro camino. Cuando el deseo del yo está en oposición al deseo del alma, esa persona estará viviendo un constante caos. Esta situación de divorcio entre el yo inferior y el alma podía darse hasta hace un tiempo porque la frecuencia era otra, por consiguiente la persona podía vivir en su auto engaño por años de años, incluso morir y seguir con la mentira. Sin embargo, en estos tiempos los fotones que siguen ingresando al planeta están haciendo que se aceleren las ondas que percibimos como espacio-tiempo, y  esto se puede medir en hertzios, es decir, es medible científicamente, lo que está generando que todo salga a la luz, lo que vemos en el entorno, y las cosas más ocultas de nosotros mismos.

Eso “oculto” es lo que está en el subconsciente, que se manifiesta como sombra y todo aquello que no queremos ver e incluso que no sabíamos que estaba allí, y que llegado el momento se manifiesta para que podamos reconocerlo y trascenderlo. Por ejemplo, una persona puede no tener idea de que es celosa hasta que tiene una relación amorosa donde afloran celos enfermizos. No se trata de la otra persona, así ésta se comporte como garota de carnaval. Esa emoción es enteramente del que la siente, de lo contrario no se le presentaría esa realidad, y eso es lo que el ser humano no está dispuesto a ver y a aceptar ya que siempre culpará al otro, a la vida, a lo externo,  incluso hará cosas para intentar que “lo otro” cambie, y no querrá mirar dentro, y de esta manera no se asume la responsabilidad que corresponde.

Cada vez que se detona una situación limitante o desagradable en mi vida, veo en mi interior, y con esto no quiero decir que mi vida sea perfecta y que no tenga nada que sanar, todo lo contrario, la diferencia radica en el hecho de que intento asumir la responsabilidad de la realidad que se me ha generado, incluso lo hago consiente “sin s”, hasta que finalmente es trascendido (con s).

Tengo miedos en mi vida y soy consciente de eso, en muchos casos he transcendido mis miedos, y en otros se que están allí y que debo laborar más. En mi vida  puedo decir que he sido bastante osada a la hora de emprender cosas, he fracasado en el intento, he materializado cosas con éxito y en algunos casos no he podido materializar algo. Todas estas situaciones han sido interesantes y muy enriquecedoras porque en todas las experiencias, las de fracaso y éxito, he aprendido muchísimo, ya que la vida te pone ante una nueva valla. El “problema”, que en realidad no lo es, es cuando estamos ante  una nueva valla, un nuevo punto de quiebre, es allí donde el ser limitante sale con su arsenal de pretextos para no ir más allá: “No es el momento”, “No tengo vara”, “No es para mi”, “la oscuridad me ataca”, “me han hecho brujería”, “me envidian”,  y no terminaría nunca.

Hay personas que no pueden estar en público y deben justamente enfrentar ese miedo que les dará una sensación de libertad única, el poner check a un limitante vencido. Para ello hay que cambiar el “chip” de las cosas y comenzar a ver lo que la vida te muestra.  En mi caso como se que las personas son espejos, voy “midiendo” mis avances con aquellas personas con las que quisiera que las cosas sean diferentes, pero lo curioso es que cuando hacemos cambios en nuestras vidas, aquella “necesidad” ni siquiera se vuelve necesaria porque la vida te pone y te saca personas y situaciones cuando ya no requieres de una determinada experiencia o por un tema vibracional, son simples leyes.

Hay personas cuyos mayores “karmas” están en sus propias familias, con sus padres por ejemplo, que “no les dieron” lo que ellos desean.  Y claro, aquella persona se desvive para complacer a los padres, pareja, amigos, para recibir algunas migajas de cariño, sin embargo, cuando esta persona se da cuenta que el amor comienza con uno mismo, la realidad se transforma como por arte de magia.  OBSERVEMOS, ESCUCHEMOS, es la clave para saber lo que hay que transformar en nuestras vidas y hacer consciente lo inconsciente que se manifiesta en el subconsciente como decía Carl Jung.

Recordemos que el brillo de una persona no se mide por la cantidad de libros o conocimientos que posea, sino por la consciencia adquirida que se manifiesta a través de sus actos, ya que el subconsciente sale sin permiso de la persona, por más que ésta intente controlarlo. Y cuando nos liberamos de estos patrones del subconsciente, es como si nos quitáramos caparazones que han estado tapando nuestra luz interna.

Quien no se mueve, quien se conforma como están las cosas, que pueden ser mediocremente buenas, no podrá sacar brillo de su interior, lo siento si suena crudo, pero es la realidad. Y me puedo ir a temas sumamente polémicos, como por ejemplo tener una relación de pareja con una persona “buena” pero que no amamos, o estar con alguien que no nos ama, es la otra cara de la moneda, las dos situaciones son iguales de incoherentes con nuestra alma. Lo mismo sucede en el trabajo o en otros aspectos. Los sistemas de creencias nos dicen que actuemos en contra de nuestra alma, por ejemplo el miedo a la soledad, a que se nos pase el tren, a no alcanzar los estándares que el mundo nos dice.

Solo existen el miedo y el amor, y dentro del miedo está el odio, la vergüenza, la tristeza, etc., y lo curioso es que hasta tenemos miedo al amor, ya que el amor remueve tremendamente la energía estancada que nos saca de la zona de confort, es así que muchas personas le huyen al amor más que al miedo mismo.  Una vibración más acelerada genera malestares físicos en una persona, dolores de cabeza, llantos, iras, etc. Recuerdo muy bien lo mal que la pasaba cuando iba a ciertos lugares de alta vibración y por mi sintonía la pasaba muy mal, es así que decidí aumentar mi vibración dejando adicciones  haciendo cambios a mi vida, y más nos vale alinearnos a la nueva velocidad, a lo nuevo, ya que pretender permanecer en lo viejo los estancará en un campo mórfico de mediocridad, frustración, desequilibrio emocional, dolores físicos, enfermedades, falta de prosperidad, etc.  Que el amor guíe nuestros corazones.

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Sacando Ventaja del Miedo

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Escribe: Karina Sandoval

Para quien todavía no lo sabe, el miedo es lo opuesto al amor, no el odio como muchos piensan. Estamos en una realidad dual, donde existe la luz y la sombra, lo bueno y lo malo, etc. El miedo nos ha acompañado durante todas nuestras encarnaciones y sentir miedo no es algo que haya que rechazar, porque como toda sombra, todo rechazo nos cae como una avalancha. Sabiendo que el miedo es lo opuesto al amor, las personas que buscan un camino espiritual lo rechazan más como una plaga contagiosa, generando en su vida todo lo contrario, situaciones donde el miedo se hace más palpable como por ejemplo un asalto, ataques de pánico, etc.

Para comenzar hay que aceptar que el miedo es parte de nuestra vida, ¿pero a qué nivel? Ese es el punto al que quiero entrar a tallar, ya que he observado mucha confusión. Ponerse en un plan de “guerrero de la luz”, es justamente entrar en lucha, en guerra, y la confrontación es una manifestación del miedo. Si yo estoy en paz, ¿por qué hay que luchar? Es allí donde el camino se vuelve más directo.

Admiro mucho a los actores cuando salen a escena, he conocido a artistas con gran trayectoria y gran experiencia, que sin embargo enfrentan el pánico escénico como si fueran principiantes. Hay un punto, al que le podemos llamar “punto cero”, donde una persona se llena de adrenalina y sale al escenario a cautivar, y es lo que sucede en la vida en todos sus aspectos. Pueda que alguien tenga cero miedo, lo cual es bueno, pero no es lo común y hay que aceptarlo, especialmente aceptar que ese miedo puede convertirse en un gran catalizador para hacer que grandes cosas sucedan, y para lograr eso primero hay que aceptar que sentimos miedo, porque si de manera arrogante lo negamos y nos auto engañamos, es allí cuando las cosas no salen como queremos.

Todo proyecto, toda creación nos lleva a pensar si nos irá bien o nos irá mal, al punto de convencernos que nos irá mal y no hacemos nada. La incertidumbre y la inseguridad nos asusta, pero sólo quien se atreve es quien logra sus propósitos, y muchas veces hay que fracasar en el intento (no siempre). Es así como el miedo se convierte en creación. La mente, como es lógica, siempre verá posibilidades, lo cual no es malo porque siempre es bueno tener los pies en la Tierra y no vamos a pensar que todo nos lloverá del cielo. Es importante la responsabilidad ante cualquier cosa que vayamos a crear, y de allí dejarnos llevar por la creatividad y la confianza en que nuestro sueño va a concretarse.

Miremos desde otro punto de vista, me encuentro en la selva y se me presenta un puma con cara poco amistosa. El miedo cumple una función, huir es una de ellas, lo cual es una reacción natural, lo poco sensato sería creerme el profeta Daniel y pensar que puedo estar rodeado de leones sin que nada me suceda, eso es estupidez. Si la persona tiene mayor autocontrol podría crear una estrategia a la velocidad de la luz pero lo cierto es que la adrenalina cumple su función, y muchas personas buscan sentir esa sensación en los deportes de aventura, transformar el miedo en acción creando un estado que combina vitalidad con desenfreno y creatividad, pero que dura solo un momento. ¿Y qué tal si hacemos eso en nuestras vidas?

Si eso no ha ocurrido, por favor no hay que sentirse culpables, todo llega a su momento, el tema es que el miedo no hay que repudiarlo porque lo haremos más fuerte en nuestro interior, generando que la energía se estanque, y eso sí es un problema porque el primer chakra se bloquea, y eso nos impide una buena conexión con la Tierra, impide que la energía vital se mueva dentro de nuestro cuerpo, lo que nos paraliza. Ya no nos paralizamos por un león que nos ataca, sino ante cualquier cosa, y el ser humano se vuelve conformista y se llena de autoengaño. “No hice esto porque hay gente que lo va a sabotear”, o “me tienen envidia”, “hay mucho ladrón”, “el mundo es injusto”, “no es el momento”, etc., etc. y etc. y claro, todo lo externo tiene la culpa y por eso nunca se hace nada.

En resumen, una cosa es tener miedo y otra dejarse dominar por él. El otro lado de la dualidad es rechazarlo y creerse superhéroe y pensar que se es un guerrero de luz y hay que pelear “contra el mal”. Cuando comprendamos que afuera no hay con quien pelear porque todo “contrincante”, no es más que un aspecto de uno mismo que no se quiere aceptar, y que el verdadero valiente es aquel que se atreve a cumplir sus sueños, A PESAR DE SUS MIEDOS, la historia será otra.

Tanto dejarse dominar por el miedo como rechazarlo y no querer verlo genera represión, que deviene en estancamiento de energía y bloqueo del primer chakra como había mencionado. Este artículo surgió por una toma de conciencia que me hizo enfrentar miedos que había negado por mucho tiempo, y es que las personas que hemos emprendido el camino espiritual cometemos ese error, de querer vibrar en el amor porque el miedo es su opuesto, pero lo único que se consigue es que el miedo se haga más fuerte. Enfrentar el miedo es aceptarlo y abrazarlo, saber que cumple una función bastante sensata, porque no se trata de tirarse al vacío de manera irresponsable, se trata de obtener coraje y voluntad para nuestras creaciones sin caer en fantasías. Recordemos que toda construcción, como un edificio, debe tener buenas bases, como todo, y la razón y lógica no deben ignorarse sino complementarse con la intuición y creación, allí estamos equilibrando nuestro lado masculino y femenino.

Entonces, ¡A crear! Y hecho está.

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