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Mi Maestro el Dolor

dolorQué año con tanto aprendizaje, a pesar de que el dolor estuvo muy presente. El dolor ha sido mi maestro este año, un maestro poco ortodoxo, a quien siempre rechacé y le huía. Finalmente ya no pude escapar.

Fui experta escapando, camuflándome, esquivando aquello que no quería ver y estaba dentro de mí. La vida me daba situaciones para que lo viera, mandándome personas y acontecimientos que pudieran remover eso que cómodamente se camufló en el linaje de mi familia, siendo el alcoholismo la salida para no sentir.

Hoy falleció una tía lejana en un incendio, pero cercana en linaje a fin de cuentas.  Ella ya no podía movilizarse, su obesidad ya no se lo permitía, así que estaba postrada en su cama. La gran masa de su cuerpo quería también tapar su dolor. Su desayuno consistía en yogurt y una chata de ron, luego seguía durmiendo con vela, porque le cortaron la luz y estaban a punto de desalojarla. Mis tías y mi madre la ayudaron un tiempo, querían llevarla a un asilo pero ella se negó y el dinero lo usaba para beber alcohol, es así que desistieron, y hoy en las noticias toda la familia se enteró.

Ya tengo 9 meses sin beber alcohol, nunca me consideré una alcohólica pero el alcohol si me daba algunos problemas cuando cometía excesos. Adormecerse y decir cosas que no brotan cuando estás sobria ¿Por qué eso?  A pesar de la lejanía con esta tía, realmente se generó un terremoto dentro de mí. Morir quemado también es quemar karmas, y siento que su ser superior tomó esa decisión por ella y por los que compartimos algún chip adictivo en nuestro ADN. Definitivamente no volveré a tomar, no lo necesito, no aporta nada a mi vida y gracias al cielo, no lo extraño. La vida sin alcohol es una vida que se ve con otros ojos, más humanos, lo que me permite sentir.

Buscar la espiritualidad puede convertirse en una búsqueda para no sentir, y ahora soy consciente de eso. Es por ello que mi chip cambió por completo y ahora vivo mi espiritualidad desde la materia, con los pies en la Tierra y ya no busco reconciliarme con la materia en la espiritualidad. Muchos buscamos la espiritualidad porque las cosas de la Tierra no andaban bien, por ejemplo en nuestro ambiente laboral, en las relaciones o en la vida misma.  En mi caso por un tiempo busqué el contacto extraterrestre sintiéndome especial y dejando de responsabilizarme de mis asuntos mundanos. Nos dicen que las personas espirituales son puro amor, y si manifiestan dolor, ira, sufrimiento, se vuelven “poco evolucionadas”. En este afán de querer ser ecuánimes y estar en estado zen permanente lo que observo es  un caos interno que se manifiesta en juicios hacia los demás, juicios hacia uno mismo, y por supuesto caos en la propia vida, el no abrazar la sombra, tema del que hablo bastante.

En este afán de iluminarse y ser como magos, un error o un acontecimiento de dolor o fracaso se convierte en la propia sombra. Aquellos maestros que buscan ser perfectos y mostrarse al mundo como si tuvieran la vida resuelta lo que genera es que tarde o temprano caiga una avalancha en sus vidas, como lo he podido observar. Ayer hablando con un buen amigo que es terapeuta me decía: “Ser maestro no se trata de lo que uno tiene para enseñar, sino más bien de la oportunidad que tiene para aprender”. Y es porque él aprende mucho de sus pacientes y de su propio reflejo en ellos, lo cual le brinda un gran aprendizaje. Y es que maestros somos todos en los que nos toca, hemos venido a ofrecer nuestros dones y herramientas a la humanidad y no hay que sentirse perfectos, libre de karmas, pensando que no podemos demostrar vulnerabilidad a los demás porque eso sería un fraude.

Por otro lado, nos volvemos tan conceptualizados que ante cualquier situación de la vida podemos darle explicación e intentar “trascenderlo” entendiéndolo desde un punto de vista de observador, y también es una forma de escapar, de no sumergirse de frente en el lodo para no sentir, como humanos que somos. Y toda esa evasión nos va poniendo corazas para no ser dañados, justamente por miedo al dolor, al rechazo, al sufrimiento, a la soledad, etc.

Muchas personas no pueden terminar sus relaciones a pesar de ser muy infelices por miedo a la soledad. Yo me acostumbré tanto a estar sola que tengo temor a perder el equilibrio que poco a poco voy obteniendo con mi disciplinado ritmo espiritual de meditaciones, canalizaciones, etc., es el otro lado de la moneda, lo sé.  Es mi parte masculina que se manifiesta, a base de voluntad y determinación para acercarse a Dios, como los yoguis ortodoxos, solo que soy floja para el yoga. Sin duda es una forma de llegar a Dios, a través de la devoción, pero sin embargo, es muy fácil desconectarse de nuestro lado femenino, de nuestra conexión con la Tierra y con los sentidos. Ver otros planos y no ver lo que está frente a uno, sentirlo, olerlo, experimentar, caerse, llorar, conocer nuestras vulnerabilidades, disfrutar sin culpas de todo lo que la Tierra nos da.

Permitirnos expresar nuestra real verdad, sin miedos al qué dirán, sin miedo al rechazo, al desequilibrio que pueda generar un romance que puede durar un día, un mes o el resto de la vida. Caminar sin expectativas, aprendiendo del otro, reconociendo tu propio espejo en los demás para abrazarlo e integrarlo. Dejar de analizar tanto de manera conceptual, o ver cómo están alineados los astros para comprender lo que nos está pasando, reconocer a Dios en todita la humanidad, tener compasión por los que sufren, sin lástima porque eso también es un juicio.  ¡Oh noche que me guiaste!, ¡oh noche amable más que el alborada!, como dice el poema de San Juan de la Cruz.

El dolor es un maestro porque está para mostrarnos lo que nos falta para transcender. Inclusive dejando una adicción sin enfrentar el  dolor estancado se manifiesta el   “síndrome de abstinencia”,  o enfermedades como la  fibromialgia o el propio cáncer. Una emoción estancada que no queremos ver  se manifiesta a través del subconsciente y va a buscar salir a como de lugar. Y finalmente, mis respetos a mi maestro, el dolor, que me permite ver aquello que está estancado dentro de mí, aquello que no me está permitiendo ser puro amor. Aún hay camino que recorrer, guerras internas que vencer, miedos que superar, pero en cada paso se va forjando el camino, algunas veces caminaré lento, otras correré, incluso volaré, pero todo es  como es y no como debe ser.

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Sacando Ventaja del Miedo

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Escribe: Karina Sandoval

Para quien todavía no lo sabe, el miedo es lo opuesto al amor, no el odio como muchos piensan. Estamos en una realidad dual, donde existe la luz y la sombra, lo bueno y lo malo, etc. El miedo nos ha acompañado durante todas nuestras encarnaciones y sentir miedo no es algo que haya que rechazar, porque como toda sombra, todo rechazo nos cae como una avalancha. Sabiendo que el miedo es lo opuesto al amor, las personas que buscan un camino espiritual lo rechazan más como una plaga contagiosa, generando en su vida todo lo contrario, situaciones donde el miedo se hace más palpable como por ejemplo un asalto, ataques de pánico, etc.

Para comenzar hay que aceptar que el miedo es parte de nuestra vida, ¿pero a qué nivel? Ese es el punto al que quiero entrar a tallar, ya que he observado mucha confusión. Ponerse en un plan de “guerrero de la luz”, es justamente entrar en lucha, en guerra, y la confrontación es una manifestación del miedo. Si yo estoy en paz, ¿por qué hay que luchar? Es allí donde el camino se vuelve más directo.

Admiro mucho a los actores cuando salen a escena, he conocido a artistas con gran trayectoria y gran experiencia, que sin embargo enfrentan el pánico escénico como si fueran principiantes. Hay un punto, al que le podemos llamar “punto cero”, donde una persona se llena de adrenalina y sale al escenario a cautivar, y es lo que sucede en la vida en todos sus aspectos. Pueda que alguien tenga cero miedo, lo cual es bueno, pero no es lo común y hay que aceptarlo, especialmente aceptar que ese miedo puede convertirse en un gran catalizador para hacer que grandes cosas sucedan, y para lograr eso primero hay que aceptar que sentimos miedo, porque si de manera arrogante lo negamos y nos auto engañamos, es allí cuando las cosas no salen como queremos.

Todo proyecto, toda creación nos lleva a pensar si nos irá bien o nos irá mal, al punto de convencernos que nos irá mal y no hacemos nada. La incertidumbre y la inseguridad nos asusta, pero sólo quien se atreve es quien logra sus propósitos, y muchas veces hay que fracasar en el intento (no siempre). Es así como el miedo se convierte en creación. La mente, como es lógica, siempre verá posibilidades, lo cual no es malo porque siempre es bueno tener los pies en la Tierra y no vamos a pensar que todo nos lloverá del cielo. Es importante la responsabilidad ante cualquier cosa que vayamos a crear, y de allí dejarnos llevar por la creatividad y la confianza en que nuestro sueño va a concretarse.

Miremos desde otro punto de vista, me encuentro en la selva y se me presenta un puma con cara poco amistosa. El miedo cumple una función, huir es una de ellas, lo cual es una reacción natural, lo poco sensato sería creerme el profeta Daniel y pensar que puedo estar rodeado de leones sin que nada me suceda, eso es estupidez. Si la persona tiene mayor autocontrol podría crear una estrategia a la velocidad de la luz pero lo cierto es que la adrenalina cumple su función, y muchas personas buscan sentir esa sensación en los deportes de aventura, transformar el miedo en acción creando un estado que combina vitalidad con desenfreno y creatividad, pero que dura solo un momento. ¿Y qué tal si hacemos eso en nuestras vidas?

Si eso no ha ocurrido, por favor no hay que sentirse culpables, todo llega a su momento, el tema es que el miedo no hay que repudiarlo porque lo haremos más fuerte en nuestro interior, generando que la energía se estanque, y eso sí es un problema porque el primer chakra se bloquea, y eso nos impide una buena conexión con la Tierra, impide que la energía vital se mueva dentro de nuestro cuerpo, lo que nos paraliza. Ya no nos paralizamos por un león que nos ataca, sino ante cualquier cosa, y el ser humano se vuelve conformista y se llena de autoengaño. “No hice esto porque hay gente que lo va a sabotear”, o “me tienen envidia”, “hay mucho ladrón”, “el mundo es injusto”, “no es el momento”, etc., etc. y etc. y claro, todo lo externo tiene la culpa y por eso nunca se hace nada.

En resumen, una cosa es tener miedo y otra dejarse dominar por él. El otro lado de la dualidad es rechazarlo y creerse superhéroe y pensar que se es un guerrero de luz y hay que pelear “contra el mal”. Cuando comprendamos que afuera no hay con quien pelear porque todo “contrincante”, no es más que un aspecto de uno mismo que no se quiere aceptar, y que el verdadero valiente es aquel que se atreve a cumplir sus sueños, A PESAR DE SUS MIEDOS, la historia será otra.

Tanto dejarse dominar por el miedo como rechazarlo y no querer verlo genera represión, que deviene en estancamiento de energía y bloqueo del primer chakra como había mencionado. Este artículo surgió por una toma de conciencia que me hizo enfrentar miedos que había negado por mucho tiempo, y es que las personas que hemos emprendido el camino espiritual cometemos ese error, de querer vibrar en el amor porque el miedo es su opuesto, pero lo único que se consigue es que el miedo se haga más fuerte. Enfrentar el miedo es aceptarlo y abrazarlo, saber que cumple una función bastante sensata, porque no se trata de tirarse al vacío de manera irresponsable, se trata de obtener coraje y voluntad para nuestras creaciones sin caer en fantasías. Recordemos que toda construcción, como un edificio, debe tener buenas bases, como todo, y la razón y lógica no deben ignorarse sino complementarse con la intuición y creación, allí estamos equilibrando nuestro lado masculino y femenino.

Entonces, ¡A crear! Y hecho está.

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