Cuando la Energía Femenina Reclama

kaliLa energía femenina es muy compleja, tanto así que no es entendida. Cuando me refiero a arquetipos de Diosas lo hago como lo que son, arquetipos, símbolos, más no a modo de idolatría. En estos momentos el protagonismo en la astrología lo tiene Venus, planeta que simboliza lo que deseamos en nuestras vidas, es receptivo y magnético, sin embargo en el signo Aries no hay mucha comodidad. Aries, regido por Marte es el signo de la acción, de los emprendimientos, del yo. Venus en Aries se convierte en una Diosa Guerrera que busca acción e iniciar cosas, sin embargo cuando está en retrogradación reflexiona acerca de sus prioridades, y esta energía de empuje cuando llega a sus “límites” también explota y surge el arquetipo de la Diosa Kali.

Antes de hablar de Kali, tengamos en cuenta que la cultura hinduista  representa a lo femenino a través de varios aspectos, por ejemplo Shakti es la consorte de Shiva, cuando está en estado de calma, Parvati es el aspecto maternal de lo femenino y Kali representa a la destrucción de lo viejo, del ego, de lo que ya no va. Ella se ve alterada, se convierte en asesina, destructora. Shiva se queda quieto porque comprende este proceso, sabe que es necesaria esta transición. Me causa un poco de gracia porque cuando las mujeres entramos en estado “Kali”, la mayoría de hombres salen corriendo, no soportan esta situación.

Recapitulemos, la energía femenina está analizando sus prioridades, el tema primordial tiene que ver con las relaciones, esta energía pone un alto a lo que antes se permitía y ahora ya no va. Muchas mujeres permitieron situaciones a través del autoengaño, por ejemplo relaciones sin compromiso, falta de reciprocidad, etc., y se convencieron que así estaban bien las cosas. Esta actitud tiene que ver con una falta de autoestima, de una valoración propia, por consiguiente se atraen personas y situaciones que acentúan esta situación. Venus en Aries pone un alto al estar retrógrada y se pone a revisar, recordar, reiniciar, etc. (lo mismo en el caso de los hombres, estamos hablando de energía femenina no de mujeres), por consiguiente, las situaciones han llevado a las personas a sus límites (porque al final todos tenemos límites), y se llega al punto de decir “basta”, “hasta acá nomás”, y esto puede venir mediante un aspecto antes desconocido, fruto de una represión de la propia sombra. Kali en ese estado es implacable pero esa destrucción trae lo nuevo.

A nivel colectivo lo vemos a través de los desastres naturales, la Madre Tierra busca un cambio radical de paradigma, ni la ciencia más avanzada puede aplacar la fuerza de la Madre Tierra, hay que entender esto, por eso lo mejor que podemos hacer (además de ayudar a los hermanos que lo han perdido todo), es entrar en introspección de la manera más calmada posible. Todo al final lleva a la calma y da nacimiento a lo nuevo, de hecho la Tierra donde pasan los huaycos se vuelve más fértil.

Cuando termina el aspecto de Kali, viene la abundancia para aquellos que ingresaron a lo nuevo, y acá puedo referirme al arquetipo de la Emperatriz de los arcanos mayores que evocan tanto a la Madre Tierra como a Venus. A la Madre Tierra porque es próspera y fértil, gesta y pare en constante creatividad, es abundante, y Venus ya sabe lo que quiere, así que podrá atraer mejores cosas a su vida, pero tengamos en cuenta que el cambio está en uno. Si seguimos esperando que cambien las cosas afuera, se seguirá en el sufrimiento, no se puede dar lo que no se tiene, así que lo que atraigamos tiene mucho que ver con nuestra autoestima y sentido de merecimiento.

Los kabbalistas hablan de ser vasijas de bendición, la capacidad que tenemos de recibir, y para ello debemos ser merecedores, las bendiciones no son gratuitas, por eso que la labor personal nunca acaba y la vasija puede ser ampliada. Es importante sanar viejas heridas, hacer un verdadero recuento de nuestras prioridades, lo que deseamos atraer a nuestras vidas para que la abundancia nos rodee por dentro y por fuera.

evangelinaQuiero agregar un punto adicional, estoy algo consternada con los desastres que están ocurriendo en mi país. Me conmovió mucho lo que mostraron las imágenes cuando Evangelina, una mujer aguerrida que luchó por su vida, finalmente se salvó de la fuerza de la corriente al igual que una vaca, y un ilustrador colombiano lo recreó en plastelina. La naturaleza no deja de mandarnos mensajes, ver una mujer cubierta totalmente de barro me hizo evocar a la energía femenina resurgiendo como la flor de loto, que crece en el barro. La vaca o toro simboliza al signo de Tauro, signo de la prosperidad, por lo que veo un resurgimiento positivo en esto. cabalísticamente el toro simboliza el rigor, la sephirot de Geburah, y después del rigor siempre viene la misericordia.

Finalmente el nombre Evangelina me evoca a los evangelios, en especial el Apocalipsis de Juan, donde una mujer con dolores de parto está siendo perseguida por un monstruo y finalmente da luz a la nueva humanidad.

Este domingo daremos un taller sobre cómo integrar al arquetipo de la Emperatriz con la energía de Venus retrógrada. Para mayores informes, pueden ir al siguiente link: https://www.facebook.com/events/1638966989743262/

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