Cuando nos toca morir

lamuerte

Existe la muerte física que es cuando el alma abandona el cuerpo, pero en una misma encarnación podemos morir una, dos o varias veces.  Ya he repetido en reiteradas ocasiones que todos los seres humanos tenemos una misión de vida, que puede ser dedicarse a la familia, y esto no tiene que juzgarse mal, el alma tiene muchísimas experiencias. Debo comenzar contando la experiencia de mi padre que casi muere antes de que yo nazca, estaba desahuciado. El me contaba que escuchaba todo lo que decían los médicos, “preparando” a mi mamá y a mis tías porque él ya no daba para más a lo que mi padre, que estaba supuestamente inconsciente, pensaba “Estás hablando tonterías, yo no voy a morir”.  Pues bien, mi padre se recuperó y el siempre me dice: “Si hubiera muerto no hubieras nacido”.

Ahora puedo decir que mi padre sí tuvo una muerte porque no volvió a ser la misma persona después de eso, y mi maestro de Kabbalah dice que hay momentos donde permitimos que ingrese otra alma más evolucionada. Lo cierto es que muchos aspectos del “viejo yo” sí que mueren. Mi padre tenía una misión de vida que al parecer no pudo cumplir y tuvo un “replanteamiento” ante el Concejo Kármico. A nivel familiar se le venían grandes retos como  su futura hija (yo) y sus nietos (mis sobrinos). La verdad es como si padre hubiera cumplido con el trato con creces, es un excelente padre y abuelo, es sobresaliente, realmente no sé como lo hace y yo no he sido fácil. Justo le acabo de preguntar ¿Seguías siendo la misma persona luego de esa experiencia? Y me dijo que no, que definitivamente cambió.

Hay muchas formas de morir en la vida, sin duda es difícil, puede ser duro pero nos lleva a otro nivel de consciencia. En Kabbalah siempre se dice que somos vasijas, recipientes de bendición, pero si está lleno no puede entrar nada, es por ello que primero debemos “vaciarnos”. Mi primera gran muerte se dio luego de mi divorcio. Quien me conoció antes podrá dar fe que yo ahora soy una persona muy diferente, si bien hay cosas que mantengo de mi esencia de niña, debo admitir que era una persona bastante egocéntrica que creía que todo me lo merecía. Mi matrimonio era una farsa, yo me auto engañaba pensando que estaba con un buen hombre (vasija llena) y persistí en esa situación a pesar de lo infeliz que era, es así que el Universo tomó la decisión por mi y ocurrió lo que nunca pensé que me harían, una infidelidad. Esto me dolió en el ego, no sé cómo decirlo, aunque mi alma comenzaba a tomar poder. Llega un momento en que “te rindes”, y es justo en ese momento donde permites que ingrese lo nuevo, y así fue, aunque no era consciente de ello. Hoy veo mi divorcio como una bendición.

Mi segunda muerte fue cuando me operaron del apéndice, el maestro de Kabbalah dice que cuando estamos anestesiados es una manera de rendirse también, por lo que se permite que se ensanche la vasija y que el alma crezca, por decirlo de una manera. Me pareció muy curioso que mencione esto ya que recuerdo que cuando desperté y aún tenía los efectos de la anestesia, sentí que era otra persona. El tiempo había transcurrido de otra manera y mi vida daría todo un giro ya que me comencé a interesar en temas espirituales. Mi operación fue en el año 2008, justo ese año cumplía 33 años y vendrían acontecimientos muy fuertes a mi vida como una serie de despidos laborales hasta que finalmente comprendí que ya no era mi camino.

Otro acontecimiento fue la muerte de mi cuñado en el 2010 de cáncer, que me llevó a hacerme más preguntas y seguir buscando respuestas. Del año 2012 al 2015 Saturno estuvo en el mes de Escorpio (mi signo) y viví una serie de restricciones de todo tipo. Saturno tiene fama de ser malo pero nos “moldea”, para que aprendamos a valorar y comprometernos con todo lo que hacemos, porque sin compromiso no hay bendiciones. Debido a que salí del mercado laboral mis ingresos eran menores y mis deudas mayores, a lo que me veía en apuros para pagar al banco, hoy finalmente salí completamente del sistema económico y no le debo un ¡!&&#! sol al banco.

Ahora que lo pienso, no todos los seres humanos mueren tanto pero mi alma eligió eso, tengo un Stellium (conglomerado de astros) en casa 8 en mi carta natal, la casa de la muerte y renacimiento.  En fin, decidí escribir sobre la muerte simbólica, que no es otra cosa que una transformación, porque estoy en un nuevo proceso de muerte, solo que ahora es de manera consciente. Se que tengo unos patrones muy fuertes arraigados en lo más profundo de mis células que deben salir para permitirme ser una nueva yo, y así es. Hace tan solo un año respondía de una forma y ahora definitivamente ya no es así. Esta vez no puedo compartir el detalle, déjenme morir en paz (broma).

Lo cierto es que cuando la vida nos presenta situaciones de dolor, por favor dejemos de ser víctimas y realicemos esta pregunta: ¿Por qué mi alma ha pedido esta experiencia? Todo lo atraemos nosotros, somos un campo electromagnético que se plasma en el hígado como gravedad, y es por ello la importancia de cuidar el hígado (razón por la cual dejé el alcohol). De hecho uno de los Nombres de Dios de la Kabbalah es para recibir la bendición cuando decidimos dejar una adicción, y es que no podemos recibir la bendición si no tomamos consciencia (vasija llena). Cuando tomamos consciencia nos convertimos en otra persona, es por ello que el tikún (karma) ya no nos corresponde y es así que la influencia astral ya no nos afecta, es así como funciona la Kabbalah, por eso me fascina. Si pensaron que hacía el trabajo por uno, pues así no son las cosas.

Otro ejemplo de vasija llena son las programaciones del subconsciente, por ejemplo hay muchas mujeres que sufren de infertilidad y resulta que tienen una memoria celular de sus ancestros que sabotea que salga embarazada. Por ejemplo su linaje femenino pudo haber sufrido de abortos o muchos hijos que no pudo mantener, etc. y en algún momento deseó no tener hijos y esa información se queda y una persona no entiende por qué no sale embarazada, eso se logra ver a través de la biodescodificación, y una vez que lo hace consciente, puede meditar el Nombre de Dios para la Fertilidad, como lo hizo Sarah la esposa de Abraham que fue madre a los 90 años.

Son algunos ejemplos de lo que es tener la vasija llena y que muchas veces es necesario una muerte simbólica para dejar morir al viejo yo. Si me conociste hace un año debo presentarme de nuevo, porque no soy la misma persona. Así es.

Este sábado 21 de enero daré un taller introductorio de Kabbalah. En el siguiente link la información por si te interesa.

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Categorías: Artículos, Hannah Karina Sandoval, Uncategorized | Etiquetas: , , | Deja un comentario

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