Morlah Conversa con Ares sobre la Luz

luzcegadoraCuando Ares y Morlah entran en disputa, comienza la telenovela, y es que Ares siempre tuvo el control de la situación. Estaba acostumbrado a mandar, a discutir por sus ideas, se creía dueño de la verdad, y además siempre fue bastante egocéntrico, se sentía el centro del mundo. Las cosas funcionaron de esa manera por mucho tiempo, ya que su carácter fuerte imponía en vez de convencer, incluso muchas veces hacía uso de la agresión verbal. No era un líder, le tenían miedo, siempre sabía qué decir y cómo callar a los demás.

Lo favorable de Ares es que sabía persistir, la terquedad y la perseverancia le ayudaron mucho a conseguir sus metas, pero llegó un período donde esto ya no estaba funcionando y no entendía por qué. También se dio cuenta que su trabajo ya no le motivaba, había llegado a una rutina y no habían cosas nuevas, todo estaba bastante monótono y por otro lado a Ares le llegó el divorcio luego de 7 años de relación, del que también era su socio.

Ares no sabía cómo manejar esta situación, su estilo de vida había sido excesivo y el alcohol se convirtió en un medio para “tranquilizarlo”. Un día leyó la frase de Albert Einstein “Locura es hacer lo mismo esperando resultados diferentes”, es así que Ares buscó ayuda, desde psicóloga hasta nuevas actividades en su vida, luego la meditación llegó a su vida, y se dio cuenta que se sentía mucho mejor y que las ideas eran mucho más claras. Ares no recuerda ni cómo ni cuándo comenzó a escuchar la voz de Morlah, su ser superior.

Ares es el nombre que le puse a mi ego o yo inferior, Ares es el nombre del Dios de la Guerra de acuerdo a la mitología griega. Y es que yo vivía en guerra y Ares también es mi maestro, al que debo reivindicar.

Al ser superior se  le da las riendas, debería ser algo natural, sin embargo, muchos necesitamos algunos golpes, “la noche oscura del alma” de acuerdo a San Juan de la Cruz. El libre albedrío siempre está primero, la chispa divina espera cuando sea el momento, nunca nos abandonó, fuimos nosotros mismos, por eso hay que “vaciarnos” primero, de lo contrario nada puede ingresar en una vasija llena. Es así cómo comencé a conectarme con Morlah, mi real ser.

Morlah en otro espacio tiempo no tiene cuerpo físico, podríamos decir que es un ángel, un guía espiritual, mi pasado, mi presente, mi futuro, la mejor versión de mi misma, que no está sometida a las limitaciones de nuestros cuerpos inferiores, Morlah mira en perspectiva y sabe que hay situaciones que debo pasar para evolucionar, no cataloga de “bueno” o “malo” porque eso no existe, me hizo comprender que esas situaciones “malas” por las que pasé dieron más luz a mi vida. Ares aún se olvida que no es el comandante, es que fueron muchos años de control, pero ya va comprendiendo, pero siempre hay detonantes de cosas nuevas, unas se logran trascender y aparecen otras para laborar en ellas, y Ares le teme a lo nuevo, para él es mejor lo cómodo. Cuando se vence un miedo, el es el primero en festejar a pesar de que fue el mayor limitante.

Morlah requiere de Ares para experimentar, es su vehículo, más no el chofer. Morlah aprende mucho de Ares porque donde está Morlah no existen nuestros 5 sentidos físicos. Ares ha aprendido cosas de ángeles muy intensas, pero a veces no permite que Morlah aprenda cosas de humanos. Muchas personas piensan que es al revés, pero en realidad el aprendizaje es en la Tierra, por eso muchas “almas sutiles” sufren, porque no saben vivir como humanos. La vida espiritual puede convertirse en un escape de la realidad cuando se pretender dejar lo “denso” Es así que comprendí que Ares era tan importante para Morlah como Morlah para Ares. Anoche Ares tuvo una  conversación con Morlah, y es que a veces me alejo de mi esencia cuando persisto en mis miedos.

Ares: Duele

Morlah: Siente, ya sabes que no puedes evadir porque lo único que haces es adormecer el dolor y hay que trascenderlo, transmutarlo.

Ares: Lo sé en teoría, pero es muy difícil en la práctica

Morlah: La oscuridad no te intimida, has aprendido a lidiar con ella, ahora debes afrontar la luz. Es a la luz a lo que le temes. La luz te ciega.

Ares: No comprendo

Morlah: La luz está removiendo aquello que está sumamente arraigado en ti, en tus células y que han cargado tus ancestros. Son patrones que pueden pasar inadvertidos pero que actualmente no permiten que des el siguiente paso. Tienes miedo de amar. El amor que estás experimentando en otros planos no ha podido llegar a tu plano, pero se logrará algún día. Ese amor que experimentas en tus sueños conscientes y que cuando al levantarte te preguntas si ese “nivel” de amor puede ser posible en tu dimensión, pues si, es posible. Solo que la humanidad no está acostumbrada a ello, ha confundido apegos con amor, a confundido ciertas gratificaciones con amor. Muy pocos están listos para experimentarlo, algunos se volverían locos. En todo este tiempo se te pidió que estés solo y comprendiste el motivo, no podías entenderlo hasta que no pasaras por ese proceso.

Ares: Lo se, y no ha sido fácil pero si lo he comprendido

Morlah: Porque el amor comienza por uno mismo, hay personas que ni siquiera se soportan a sí mismas, que solo ven lo negativo y esperan que sea en el exterior que se manifieste lo que carecen, así no funciona, nadie puede dar lo que no tiene.

Ares: Me amo

Morlah: Te amas, pero temes, y esto es una contradicción. Entraste a una nueva zona cómoda, no quieres enfrentar el gran espejo que se te está manifestando.

Ares: Porque duele

Morlah: ¿Te acuerdas cuando no sabías nadar y te tiraste a la piscina? Comenzaste a mover tus brazos y piernas instintivamente, el nado del perro, y nadie te enseñó eso. Tu certeza fue más grande que tu miedo.

Ares: Lo recuerdo, fue alucinante, el tema es a las cosas que no dependen únicamente de mí.

Morlah: Lo se, tu sabrás cuando estarás listo para pasar ese umbral. Yo estoy siempre contigo. Se han caído muchas capas y eres más transparente, no te desesperes. Te amo inconmensurablemente.

Ares: Y ese amor me hace llorar

Morlah: Porque te estás adaptando a ello, eres parte de eso.

Ares: Requiero ayuda

Morlah: Recuerda cuando tus padres te ayudaban a caminar, te acompañaban pero al final eras tú la que daba los pasos, así estamos contigo.

Ares: Gracias

 

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