Un Año Sin Alcohol

juiciosoEl día de hoy 11 de enero cumplo un año sin beber alcohol. A estas alturas puedo decir que es una de las mejores decisiones de mi vida. Algunos amigos me dicen “puedes tomarte una copa”, pero mi voz interna dice ¿Para qué? ¿Qué me aporta en la vida? He decidido llevar una vida más sincera conmigo misma, donde en la medida de lo posible, no requiera de nada externo para alcanzar la plenitud, la paz y la felicidad.

Desde que dejé la bebida (y no porque haya sido alcohólica sino porque me hacía mucho daño), tuve que afrontar cosas en mi interior que no quise ver, y que de alguna manera eran sedadas por el alcohol, y es lo que sucede con las demás adicciones. Es así que no extraño beber, pero sí fue un año difícil a nivel emocional, pero sin duda, un año de saltos cuánticos. Y es que el camino del dolor muchas veces es el camino de la apertura del corazón. Nos ponemos corazas por acontecimientos de esta y otras vidas por miedo a sufrir, y estas corazas nos alejan de nuestro real ser, y este dolor es sedado por las adicciones, pero que al final devine en cosas peores que no son necesarias explicar.

Todo está en nuestro interior “Conócete a ti mismo y conocerás el Universo”. No requerimos de nada, ni de alcohol, ni de otras drogas ni de plantas sagradas como la Ayahuasca. Nuestra felicidad no depende de cosas materiales, ni de situaciones ni de personas específicas. Todo lo externo es reflejo de nuestro interior, y esto es una ley universal. Es por ello que es apremiante conocernos, aceptar nuestras sombras y  que nos importe un pepino lo que piense y diga el resto de nosotros.

Cuanto más genuinos seamos, tendremos menos interferencias para escuchar nuestro corazón, ya no estaremos condicionados a la presión social, a las reglas, a los patrones, seremos nosotros mismos y se cumplirá el libre albedrío, que es la suprema voluntad del creador en nosotros.

Los seres humanos adoptamos malos hábitos, y estos pueden venir de otras vidas, por ejemplo las personas que tenemos un linaje alcohólico en nuestro árbol familiar, con mayor razón se debe evitar siquiera probar el alcohol. Los hábitos requieren disciplina y voluntad, y especialmente hay que dejarse de autoengaños. Escucho a personas que fuman que dicen “Todo está en la mente”. Es verdad que la mente es poderosa en nuestras vidas, pero eso no quiere decir que vamos a intoxicar nuestro cuerpo, ¿eso es amarse a uno mismo? ¿Se han puesto a pensar por qué requerir de algo externo para relajarse, para desinhibirse, para “olvidar”, etc.? ¿Qué hay en la vida propia que no permite que lo logremos sin nada externo?

Una persona aficionada a la marihuana me decía que le gustaba consumirla porque “sentía más”, lo que no saben es que cuanto más sientan con efectos de la marihuana, menos sentirán en la vida, por ello siempre van a requerir más. Y lo curioso es que cuando uno se despoja de las caparazones, naturalmente se aperturan los sentidos físicos y los sentidos sutiles.  Personalmente soy muy sensible, salvo la vista ya que tengo miopía. Y la meditación ha sido un camino para llegar a experiencias más sutiles, de la mano con enfrentar la vida cara a cara, ya que la espiritualidad también es otro medio de escape cuando se llega al fanatismo.

En mi camino espiritual he tenido que cambiar muchas veces de chip, pero todo fue necesario porque todo fue a través de la experiencia. Respeto a los santos y maestros ascendidos, mis preferidos son San Francisco de Asís y San Martín de Porras, ellos son un ejemplo de vida a seguir, pero no los invoco para pedir su consejo. He optado por dirigirme directamente al padre, y solicito la ayuda de los ángeles y arcángeles que son sus emisarios, pero que también forman parte de él, y por consiguiente de nosotros que somos a su imagen y semejanza. Por ejemplo el Arcángel Rafael es el “Sanador de Dios”, y lo común es que se le invoque para sanarnos o sanar a otros. Sin embargo, la sanación proviene del interior, de la fe interna. Entonces el arcángel Rafael también está dentro de nosotros. “Conócete a ti mismo y conocerás el Universo”.

Los seres arcangélicos si hablamos de tamaño, son gigantes, digamos del tamaño de una galaxia, pero esta galaxia también está en nuestro interior, sólo hay que reconocerlo. Dentro de nosotros está Uriel “El fuego de Dios”, Rafael “El Sanador de Dios”, etc.  Por consiguiente, todo, absolutamente todo, está en nuestro interior, y no lo olvidemos. La fuerza de Dios está en nuestro interior y no importa el nombre que le demos. Se nos ha dotado de todo el equipaje necesario.

Volviendo al tema del alcohol y demás adicciones, cito la oración de la serenidad que enseñan en Alcohólicos Anónimos:

“Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia…”

La Oración de San Francisco de Asís comienza: “Señor, hazme un instrumento de tu paz”…

Por consiguiente, para dejar una adicción debemos darle las riendas al creador. Cuando interviene nuestro ego, nuestro yo inferior, eso no es libre albedrío, aunque sí hay un total respeto por nuestros procesos, y el padre esperará lo que sea necesario hasta que el abismo se convierta en un portal de luz para retornar a él.

Hay que dejar el control, el apego a las creencias limitantes que no permiten que recibamos las bendiciones, porque ¡somos nosotros que lo impedimos! Persistiendo en cosas, personas, situaciones que ya no dan para más, ¡evitando que llegue lo que tiene que llegar a nuestras vidas! Lo que es para nosotros, simplemente será para nosotros, y sólo nosotros tenemos el poder de impedir su llegada cuando no soltamos. Es momento de dar las riendas a nuestro Yo Soy, y en total conexión con el “Yo soy el que yo soy”, tal como le dijeron a Moisés.

Para ello, hay que escuchar la voz del corazón, sin interferencias, confiando en que somos divinos. No necesitamos estar en estados alterados de conciencia, todo lo contrario, nos convertimos en puerta abierta para que otro tipo de entidades nos manipulen.

Y para finalizar, podemos buscar libros, consejos, viajes, grupos, etc., pero todo está en nuestro interior, y la vida se encargará de mostrarnos lo iluminado y lo ensombrecido a través del prójimo. El “otro” es nuestro espejo, y todos procedemos de un mismo origen, al cual retornaremos.

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Categorías: Artículos, Hannah Karina Sandoval | Deja un comentario

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