El Camino de la Liberación

caminolagoEscribo este artículo a pocas horas de un eclipse lunar sin precedentes, con luna roja y todo.  Ya estoy en casa tirada en mi cama, pensando en los últimos acontecimientos de mi vida y evoco el último viaje que hice a Bolivia, específicamente a la Isla de la Luna, Isla del Sol y Tiahuanaco.

Para quien no lo sepa, ir al Lago Titicaca es enfrentar el poder removedor de nuestras aguas que este lago tiene, es decir, nuestras emociones. A esto se le suma la energía de este eclipse cuyo apogeo será entre el 27 y 28 de septiembre dependiendo del lugar en el planeta. Para quien vaya al lago Titicaca, debe saber que no es poca cosa y  no debe tomarse a la ligera. A un turista cualquiera se le dirá que tenga cuidado con el soroche o mal de altura, pero es mucho más que eso. Lo que realmente sucede en una persona va a depender de cómo ha ido laborando en su propio campo, y digo campo porque quiero incluir a todos los cuerpos; el físico, emocional, mental, áurico, etc. Es así que a muchos les dará un gran dolor de cabeza, diarrea, lo que implica una gran depuración física, a otros les darán vaivenes emocionales dignos de telenovelas, también se pone a prueba la voluntad y el autocontrol mental, ya que pueden emerger esos demonios internos que comienzan a atacarnos a través de los pensamientos, etc. Cada persona tendrá lo que le corresponda.

Fue ya la cuarta vez que voy al Lago Titicaca y tengo la satisfacción de decir que es la primera vez que no me dio soroche, una prueba de que los cambios que he hecho en mi vida han dado sus frutos: dejar el alcohol, hacer algo de ejercicio, la meditación, la alimentación vegetariana, etc. Todas las personas que van al Titicaca deben evitar ingerir carnes ya que la velocidad vibratoria y el prana son mucho mayores, por lo que uno puede ayunar tranquilamente por unos días alimentándose únicamente de prana para purificar el interior. Cuando la velocidad vibratoria, que se mide en hertzios es mucho mayor a la vibración del cuerpo, éste entra en crisis de todo tipo, y se dan aquellas manifestaciones físicas, emocionales, etc., que lo que buscan es depurarse para estar más livianos. Si no me creen, experiméntenlo, pero no digan que no se los dije.

Las crisis por las que están atravesando las personas son justamente porque no se han liberado de la vieja energía y la velocidad es menor a la velocidad del planeta, lo que genera sufrimiento, dolor, crisis, angustia, etc. Es por ello que es totalmente apremiante ocuparse en elevar la velocidad vibratoria alejándose de situaciones que no contribuyan a esto, inclusive alejándose de personas aunque suene un acto egoísta. O nos adaptamos o nos volvemos locos, no hay otra, y es lo que percibo y veo tanta gente pasando por diversas situaciones en las que yo misma me he visto envuelta, con la diferencia que estoy en constante autoobservación, tratando de aprender y trascender todo lo que el Universo me presenta, que son situaciones removedoras, muchas veces no gratas, pero con el único propósito de hacerme más ligera. Y esto no sucede porque yo sea especial, es un regalo a toda la humanidad, la diferencia radica en que uno lo puede tomar como castigo, mala suerte, victimización, o una oportunidad para transcenderlo.

Decidimos realizar un peregrinaje a 4 mil metros de altura en la Isla del Sol. Un recorrido que se prolongó 4 horas en mi caso, desde la parte norte hacia el sur. Durante el camino vinieron muchísimos pensamientos y afloraron muchas emociones. El camino debía hacerse en soledad, con plena consciencia de todo lo que acontecía, una meditación en movimiento. El paisaje era realmente hermoso. Este viaje fue casi sin itinerarios, nos permitimos fluir con los cambios que se presentaban, con las coyunturas sin dramas. Fue un viaje interior, que nos mostraba todo aquello que debíamos soltar de manera externa, como la vida misma. Para ello hay que recordar la Ley de la Correspondencia “Como es arriba es abajo, como es adentro, es afuera”. Una ley que hay que recordar para dejar de ser víctimas, tomar consciencia en que si yo paso por una situación, las respuestas están en mi interior para poder verlo manifestado en mi exterior, y  no es nada fácil especialmente si tenemos patrones tan arraigados.

Hace ya un buen tiempo que quiero cambiar un patrón repetitivo en mi vida, que es me importe un pepino lo que diga la gente acerca de mi, y en contraparte, dejar de definir a las personas por lo que pienso que son de acuerdo a mis patrones y sistemas de creencias, menuda tarea, pero ¡ya es hora! Entonces el universo se puso en marcha.

En mi caminata comenzó la lucha interna y voy a compartir, para comenzar, uno de los diálogos que tuve en el camino. ¿Por qué la gente me juzga porque me ve tan seria? Hay personas que me han dicho que soy infeliz. ¿Qué saben ellos acerca de mi vida? ¿Por qué no se preocupan y ocupan de sus asuntos? Y entonces comencé a obtener respuestas, una conversación si se puede decir, no puedo precisar si fue un ángel o un demonio, me da exactamente lo mismo, así que lo llamaré “El Viento”, ya que en mi caminata se juntaban los vientos de las cuatro direcciones.

– El Viento: La pregunta que debes hacerte es por qué te afecta. Si estás segura de lo que eres, por qué te molesta. Mientras te afecte, esas situaciones seguirán en tu vida y el universo amorosamente se encargará de presentártelas.

– Yo: Amorosamente…

– El Viento: Amor inconmensurable, nunca lo dudes

– Yo: No puedo evitar que me moleste que las personas que ni si quiera me conocen, aseguren como soy.

– El Viento: Las personas simplemente proyectan lo que está dentro de sí mismas, de acuerdo a todo lo aprendido en su vida y a los patrones que cargan de sus ancestros, todo está en sus códigos. Allí afloran sus miedos, su manera de ver del mundo que está construido de acuerdo a sus experiencias y sistemas, y asumen que la otra persona responde a esos mismos sistemas. Tú haces lo mismo.

– Yo: Es verdad, estoy tomando consciencia de eso. Nos volvemos muy deductivos, pero todo en base a nuestra propia realidad.

– El Viento: Así es, y cuando te liberes de esos juicios, a ti tampoco se te presentarán esas situaciones.

– Yo: No se por qué se ha venido a mi mente un chico que no me acuerdo su nombre, yo tenía unos 14 años e iba a estudiar inglés saliendo del colegio con uniforme. Admiraba mucho a ese chico por la alegría que demostraba, era el alma del salón, yo quería ser como él. El me hacía bromas y me preguntaba por qué andaba siempre tan seria, yo le decía que no era porque estuviera molesta sino que por alguna razón mi cara es así, cosa que aún me sucede. Pues bien, un día fui a mi clase y me enteré por mis compañeros que este muchacho se suicidó por depresión. ¡Qué Shock! Fue demasiado sorprendente, y hace poco supimos del caso de Robin Williams, un gran actor con una hermosa sonrisa y con ganas de hacer sentir bien a los demás, y sin embargo, se suicidó por depresión. Son cosas que no entiendo…

– El Viento: Porque hiciste tu propia historia de acuerdo a tus parámetros, sin saber realmente lo que vivieron y sintieron esas personas…

– Yo: Y claro, muchas personas aparecen como “salvadoras”, queriendo que tu cambies y la verdad que nadie puede pretender cambiar a los demás.

– El Viento: Exacto, ¿y te has visto en la situación de querer cambiar a otros?

– Yo: Si. De eso quiero liberarme, he comprendido que cada persona es como es, pisa sus propios charcos. No los aceptamos como son, queremos que sean como nosotros queremos. Es verdad, no hay derecho. Además que no podemos hacer a los demás lo que no queremos que hagan con nosotros mismos. Realmente me molesta cuando hablan de mi forma de ser, de que si me visto de tal o cual manera, de mi pelo, de que si estoy subida de peso, etc., realmente qué molesto. Y claro, uno se cree que puede “ayudar” a otros metiéndose en la vida ajena en vez de ocuparse en la propia vida.

– El Viento: Si una persona pide tu ayuda, adelante, pero si esa persona está bien como es, independientemente de cómo creas tu que está, entonces acéptala tal cual es.

– Yo: Así será.

– El Viento: Y si te ves envuelta en una situación donde te sientes juzgada, deberás aprender a responder a través del sonido y velocidad perfectos para esa persona, donde ni ella se sienta agredida ni tú te sientas como si tuvieras que defenderte. Cuando logres eso, realmente te habrás integrado al todo. Todo tiene su velocidad, su sonido, luz y forma, y tienes la capacidad de adaptarte a todo porque eres a imagen y semejanza del creador. Cuando logres eso, habrás alcanzado la libertad. Que todo lo externo sea una guía para tu interior. Así es.

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